Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta Brujería. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Brujería. Mostrar todas las entradas

5 de marzo de 2014

Lejos puede ser aquí mismo




Lejos puede ser aquí mismo, en el silencio. No en el silencio entendido como la ausencia completa de sonido, sino el silencio respetuoso de las palabras que enmudecen para mezclarse con el sonido del viento entre las hojas, para perderse en la textura rugosa del tronco y seguir los senderos ascendentes de las ramas, para sonreír en el verde de las yemas que asoman tempranas para saludar al sol de Primavera.
El silencio es, a veces, tiempo necesario para sumergirse de nuevo en el mundo y descubrirlo todo de nuevo, y recuperar el asombro y el agradecimiento. El silencio es, en ocasiones, una soledad compartida, un abrazo de punta a punta de la distancia, que nos une en lo más íntimo bajo un mismo cielo estrellado; porque en el fondo, en la raíz, somos lo mismo y nos buscamos al crecer siguiendo los caminos del viento.

Hace un puñado de meses empecé a acercarme a los árboles, algo que posiblemente no hacía con seriedad desde niña, cuando estas cosas resultaban mucho más sencillas. Creo que todo empezó a hacerse evidente con un joven almendro, en una esquina por lo demás anodina, del Distrito Federal. La vuelta al Mediterráneo no fue precisamente un acontecimiento alegre, y durante algún tiempo lo único que sabía hacer para acallar la desesperación era caminar y observar en silencio la naturaleza y sus colosales dimensiones envolviéndome como una mortaja, de la que meses después emergiría una nueva persona, aunque siguiera siendo "yo". 
Los veía y me veían, a su manera, los árboles. A fuerza de pasar repetidamente por algunos caminos, terminamos por saludarnos. No les he puesto nombres, pero cada uno de ellos es diferente a otro, cada uno tiene una voz única y silenciosa. Sólo con su presencia, algunos han logrado transformar mi visión sobre algunas cosas. El Granado que asoma en los límites de un campo cercano, que es como una anciana de dedos nudosos y cabellera enredada ofreciendo su fruto aunque nadie lo tome, más que los pájaros y los gusanos, y espera a reverdecer por más que  la impaciencia de los almendros y las mimosas haya ya florecido. Estos almendros y estas mimosas que insisten en sacar sus flores al sol, por más que haga a penas un puñado de días que una poda irreflexiva convirtiera sus ramas en recortados muñones, y a pesar de las heridas florecen, tercos, porque no se puede detener el impulso de su savia al despertar...

Entre todos,  uno me acogió con cierta condescendencia  bajo su majestuosa sombra. Al principio  nada fuera de lo común, a penas un breve saludo al pasar; pero con el paso de las semanas y meses, un día te das cuenta de que aquello es un amigo del que dolerá despedirse. Debo ya mucho al Roble de la encrucijada, entre otras cosas la evidencia de que el ritmo que traía conmigo no servía en aquella esfera y el ver elevarse como una ola sobre mí el miedo a perder los hilos de las mil cosas que intento manejar día con día; los proyectos, los compromisos, las expectativas, etc. Lógicamente a su entender en realidad esas cosas no importan demasiado. No me queda más remedio que admitir que tiene razón... Que a menudo las palabras, las mismas ideas, son como hojas que se secan, y que el viento pone a nuestros pies para nutrir las esperanzas y proyectos de un nuevo reverdecer.
Pero a veces necesito también abrazar, aunque sea con los ojos, las dimensiones gigantescas de una presencia que me recuerda las raíces y las ramas de mi propio ser, aquello de donde vengo, aquello hacia lo que crezco, en un impulso desde lo más profundo... Aquello que constituye la evolución de la semilla que yo misma soy. Y necesito acogerme en la protección de una paciencia infinita como la suya, y permanecer lejos, aunque esté aquí mismo, y reencontrar el sentido de las cosas. A veces necesito de esta soledad, que es en realidad la compañía de las cosas sutiles; el cultivo de una serie de delicados vínculos que me unen al mundo, de caminos que recorro en silencio, de historias que en ocasiones resultan difíciles de traducir.


21 de febrero de 2014

La otra mitad


Recuerdo hace ya muchos años, la letra manuscrita de alguien que me escribía en una carta "soy hijo de dos mundos enfrentados, ambos me dan algo y ambos se llevan algo de mí". Una y otra vez vuelvo a esa frase que muchas veces he sentido como propia, y que creo que es una constante en la vida de aquellos función consiste precisamente en mediar o establecer puentes entre mundos, muchas veces opuestos y de vez en cuando, incluso en guerra. Puede que sea el reflejo de una división propia, o tal vez que, en algun momento, asumimos en nosotros esos dos mundos externos con la esperanza de poder trabajar en su reconciliación.

Hace ya algunos años la necesidad me llevó a esquematizar el Trabajo con Cuaderno, elaborando algunos esquemas y explicaciones sencillas que pusieran en orden parte conocimiento acumulado en el camino recorrido, y me ayudaran a hacerlo más práctico. Hablamos de trabajo por objetivos y, más allá de éste, de trabajo con propósito. El año pasado me permitió poner parte de esto en circulación, por si acaso resultaba útil a otros,  a través de Ouróboros ABC y el Seminario Pagano. Así terminó otra etapa de mi propio aprendizaje, y de nuevo se hizo la Oscuridad, en la que entendí que durante todo este recorrido, la otra mitad del conocimento ha permanecido más escondida que olvidada.

Me refiero al conocimiento que no requiere de explicaciones. Sientes una necesidad, como una llamada, sales a la calle y respiras profundo para que el aire del momento pueda despertar la parte de tí que tiene que ponerse en acción, aparece entonces en la mente a través de sensaciones aquello que necesitas, y lo que hay que hacer. Aquí no caben las listas de correspondencias, ni los procedimientos, ni las herramientas... Y especialmente, en mi caso, no hay sitio para los nombres, y cada vez menos para la imaginería. Pero sales a fuera cómo si te hubieran dado unas ganas terribles de bailar (sí, es un eufemismo horrible), y pudieras bailar cómo si nadie te estuviera viendo, o te diera igual. El mundo es otro, otros los caminos que recorres, como si las realidades estuvieran simplemente superpuestas y pudieras ver más de lo que normalmente se ve, no necesariamente con los ojos. Y cuando todo ha pasado, vuelves a casa cansada, dejando atrás a veces hasta el recuerdo de lo ocurrido, pero con una satisfacción inconfundible...

En esto pensaba cuando leía el título de la página de Jean Luc Colnot, "Magick instinct". Como un instinto ni se aprende ni se enseña, se atiende o se reprime, aceptando las consecuencias. Tras el sueño de un largo invierno es momento de despertar, y cada vez resulta más difícil ignorar algo que se remueve por dentro cada vez que trato de hacer como que no existe. Pero despertar no es siempre fácil, ni mucho menos agradable, y esta parte de mí, a veces demasiado sincera, no es precisamente fácil de tratar.

4 de octubre de 2013

Encrucijada pagana, aventura radiofónica



A veces tenemos la sensación de que el Universo no nos hace demasiado caso, que anda lógicamente distraído con cualquier otra cosa. Pero el día que yo afirmé, colmada de angustia existencial, que no quería una vida aburrida, ese día, debía estar prestandome atención. Y yo que después de muchos tropiezos empiezo a aceptarlo, no puedo evitar alegrarme de ello.  
Entre la preparación del Seminario Pagano, el viaje a Zugarramurdi y la organización del Día del Paganismo,  estas últimas semanas han estado llenas de trabajo y carreras, pero sobretodo de encuentros presenciales y diálogo con otros paganos. Conocer personas nuevas, ver a las ya conocidas en un entorno que no es el habitual o trabajar en equipo siempre es una experiencia reveladora, que abre puertas a nuevas conexiones y planteamientos, ya sea por afinidad o contraste. 

Hace días que tengo tantos temas en la cabeza que es difícil escoger uno para empezar a escribir... A pesar de las dificultades, el ciclo ha sido generoso y la cosecha tan abundante que habrá que compartirla antes de que se eche a perder. El otoño ha traído incluso, bastante antes de lo previsto, la oportunidad de hacer un programa radiofónico dedicado al paganismo, al que hemos titulado Encrucijada Pagana. La radio es algo tan preciado por la que escribe, que irrumpir en sus entrañas de esta manera repentina, ha sido un buen recordatorio de porqué tenemos que estar preparados para que aquello que alguna vez nos atrevemos a desear se convierta en realidad en el momento menos esperado. 

Sólo honramos las oportunidades que se nos dan cuando aprendemos a reconocerlas y hacemos lo posible por no dejarlas escapar. Desde luego una parte de mí no se sentía en absoluto preparada para la experiencia, y fue capaz en sólo tres días de dar a su miedo la forma de una gripe monumental, excusa perfecta para quedarse en casa y no hacer nada. Obviamente el resto de mí se moría de ganas de cruzar la frontera trazada por la autolimitación y dar ese paso más a pesar del miedo... Si bien es cierto - todo hay que decirlo- que saber de antemano que cuentas con el mejor de los compañeros para emprender una aventura de este tipo, ayuda bastante. Durante la emisión piloto, mi muy querida Eris logró quitar el protagonismo a Hermes en el papel de oficiante de nuestro bautizo de fuego, pero de algún modo su aparición logró consumir los nervios que me quedaban de un sólo susto. Curioso fue también el comprobar cómo los síntomas de aquella gripe monumental que me habían acompañado al estudio remitían a extraordinaria velocidad, hasta casi desaparecer. Destino que espero aguarde por igual a cada uno de los miedos que me quedan por descubrir en este camino.

Gracias a todos los que habéis estado ahí por darnos vuestro apoyo y confianza, gracias a Carlos por lo mucho que me queda por aprender de él, y gracias a Cerdanyola Radio por cedernos un espacio en su frecuencia. Cruzado ya el Rubicón, sólo queda entregarse al trabajo e intentar que cada emisión sea al menos un poco mejor que la anterior. Seguiremos haciendo cosas, porque nos gusta el movimiento que demuestra que algo está vivo, aunque de vez en cuando suponga algún rasguño. Seguiremos tomando decisiones y asumiendo riesgos por aquello en lo que creemos, tratando no sólo de  redescubrir senderos y abrir alguno que otro por nuestra cuenta, sino sobretodo de honrar lo sagrado que acontece allí donde los caminos se cruzan.

Podéis escuchar Encrucijada Pagana en directo todos los miércoles de 18:05 a 19:00 en Cerdanyola Radio 105.3 FM o bien a través de la emisión on-line (11:00-12:00 AM en México DF). También podéis descargar los programas emitidos de la página de Ivoox. Y, por supuesto, informaros y comentar en nuestra página de Facebook.


16 de agosto de 2013

Mi historia de brujas preferida

Mural en el restaurante "La Mulata de Córdoba", autor desconocido.


La mejor historia de brujas que he escuchado jamás no procede de la Vieja Europa, si no del Nuevo Mundo, concretamente del estado de Veracruz, al sur de México. Vamos a explicarla como un cuento, como se narraría tal vez en las Crónicas y Leyendas de Jerman Argueta, aunque es posible que haya más de realidad en esta historia de lo que se sospecharía en un primer acercamiento, y contenga una lección importante para cualquier bruja.

En época colonial vivió allí una misteriosa mujer cuyo nombre se ha perdido en el tiempo, dado que por generaciones ha sido recordada simplemente como la Mulata de Córdoba. Dado que todo en ella parecía burlar y contradecir las estrictas reglas del mundo que habitaba, los rumores sobre su persona recorrían la ciudad. 

Se decía que era hija de un caballero español y una africana, de quienes habría heredado una  extraordinaria belleza y una pequeña fortuna. Dedicaba sus días a procurar alivio a las dolencias de los menos favorecidos; curaba las heridas de los esclavos negros y daba limosna a los pobres. Pero era por su dominio en el arte de los filtros, los ungüentos y amuletos, que iban a visitarla aquellos aquejados de males del espíritu y gentes ricas que precisaban un remedio efectivo para curar un mal de amores, protegerse de las envidias o encontrar esposo.

Por todo esto la Mulata era a un mismo tiempo admirada y censurada por sus vecinos. No en pocas ocasiones las mismas damas que acudían a solicitar su ayuda albergaban oscuros sentimientos hacia aquella mujer, en parte salvaje, que sin duda se permitía demasiadas libertades. Otro tanto sucedía con aquellos caballeros que viéndola sola, ya la imaginaban como una más de sus propiedades.  

El hecho es que si la Mulata tuvo amores, fueron éstos discretos al punto que se llegó a decir que el motivo por el que desdeñaba a los hombres, no era otro que el de haber hecho sucumbir al mismo Diablo a sus encantos. Pero un día aquí, un día allí, se dejaba ir una maledicencia acerca de ella; que en su casa flotaba un intenso olor a azufre, que de vez en cuando se la podía ver bien de noche cruzando los cielos, que quién sabía hasta que punto eran oscuras aquellas artes secretas de cuyo dominio le venía la fama.

Ya fuera debido a la amargura de una criolla celosa o al odio albergado en el corazón de un pretendiente no correspondido, finalmente las obras extraordinarias de la Mulata fueron denunciadas a la Inquisición. Cuando el Tribunal del Santo Oficio recopiló cuanto se había dicho y decía de ella, se la sentenció culpable de hechicería y pacto con el Diablo, y fue condenada a morir quemada en la Ciudad de México.

Los pobres y los esclavos por los que había hecho tanto bien lloraron su pérdida, y entre lamentos la despidieron como la familia que nunca llegó a conocer; mientras las damas y caballeros a los que había ayudado también renegaban de ella y alimentaban las habladurías, como aliviados de que aquella que conocía los más oscuros de sus secretos fuera a desaparecer de la faz de la tierra. Sin embargo, a pesar del amor de unos y el desprecio de otros, la Mulata conservó su porte sereno. Sólo de tanto en tanto sus ojos parecían brillar más de lo habitual y una misteriosa sonrisa se le dibujaba en el rostro.

La noche antes de su ejecución, en la mazmorra, pidió al carcelero que le llevara un pedazo de carbón. El hombre, sorprendido por la rareza de aquella solicitud, le aconsejó que en vez de aquello se encomendara a Dios por la salvación de su alma. Sin embargo, ante la insistencia de la Mulata, consideró que la proximidad de la muerte debía haber afectado su pensamiento y, compadeciéndose de ella, le llevó lo que pedía como última voluntad.

Antes de rayar el alba, la Mulata llamó de nuevo al carcelero y con una sonrisa pícara le mostró un barco que había dibujado con el carbón en la pared de piedra.
- Carcelero, ¿Cree que le falta algo a este navío?
El carcelero, sorprendido por lo acertado de los trazos y la riqueza de detalles exclamó:
-¡Mulata, sólo le falta navegar!
- ¡Que sea como dice! - respondió la Mulata. 

Y riendo subió al barco dibujado y navegó alejándose cada vez más, hasta desaparecer en el horizonte de carbón.

20 de febrero de 2013

De vuelta a los foros

 
Rebecca Barker, Shells, sf.
 
 
Así como los blogs simplificaron mucho la tarea de ordenar la información en un espacio virtual, redes sociales como Facebook o Twitter han conseguido que la información, condensada, tenga una  difusión más rápida y amplia. A cambio, sin embargo, han caído en desuso aquellos espacios que fomentan una elaboración contrastada de la información compartida, como lo fueron las listas de correo, los foros de discusión e incluso, en ocasiones, los chats.

Leer, reflexionar y escribir dentro de estos sistemas requiere no sólo tiempo, sino también de tanto interés en compartir nuestros saberes, como valentía para exponer nuestra ignorancia. Implica aceptar que el conocimiento es una construcción colectiva en la que cada uno debería entregar y recibir cuánto le sea posible. 
 
Si alguien escribe un texto y otra persona realiza una crítica constructiva, sugiriendo una corrección, un matiz o un dato, el resultado redunda en beneficio común. Tanto aquel que escribe como sus lectores salen ganando, porque gracias a la discusión tienen acceso a una información que ha sido contrastada, pulida, que es la mejor versión posible, por el momento, de sí misma. La "discusión", así entendida, no es un enfrentamiento, sino un trabajo colectivo en el que cada participante aporta lo mejor de sí mismo, y recibe lo mismo de los demás. El objetivo último de estos sistemas, cuando funcionan correctamente, no es ver quién "tiene la razón" o quién "sabe más", sino compartir y trabajar la información que los foros, en conjunto, transmiten; comprenderla, enriquecerla, contrastarla, limpiarla de posibles errores y exageraciones.

Entiendo que es más cómodo escribir en nuestro blog, y esperar a que el visitante deje sus comentarios, pero si restringimos nuestra labor comunicativa a este medio corremos el riesgo de quedar encerrados en nuestro propio mundo, en aquellos temas en los que nos hemos especializado, y perdamos la posibilidad de que nuevas informaciones, o relaciones entre ideas en las que no habíamos reparado nos lleguen de la mano de otros autores, o de que nuestro trabajo haga lo mismo sobre aquellos que lleguen a leernos.

Los foros son, ante todo, un punto de reunión no sólo de información, sino de perspectivas. Sin importar el nivel de conocimiento que tengamos sobre áreas específicas de los temas que se traten, todas las personas que aprticipan tienen algo que aportar, incluyendo las dudas (que son un punto de partida excelente a la hora de elaborar un tema).

Pero claro, para que esto funcione se necesita crear un espacio tranquilo, en el que se vele por el respeto entre usuarios, el apego a la ética y la idea del beneficio común a la hora de tratar la información en las "discusiones". Al foro vamos a encontrarnos no sólo con el igual, sino sobretodo con el otro. Más allá de esto, es con nosotros con quien nos encontraremos al final, en contextos que no podemos imaginar porque dependen de la creatividad colectiva.

En los últimos meses yo he visto estas posibilidades en los foros de Pagan Federation International, y es allí donde -además de en los blogs-, me podréis encontrar y comentar los textos que van saliendo por aquí. Mi elección por este sistema de foros en concreto se debe por un lado a que el equipo y el proyecto que hay detrás tiene toda mi confianza, pero también a que estoy convencida de que en ellos se pueden reunir practicantes de distintas tradiciones y experiencias, dentro y fuera del ámbito hispanoparlante (por cierto, no es necesario se miembro de PFI para estar en los foros). Personalmente me apetece enterarme de cosas de las que no tengo ni idea, actualizarme en algunos aspectos,
leer puntos de vista que no tenía considerados, poder preguntar a especialistas en otras materias y recibir cuantas correcciones, sugerencias y comentarios sean posibles.

1 de julio de 2012

A favor de lo "pagano"


Jules Bastien-Lepage, At harvest time, 1880


Es evidente que las palabras cambian a medida que cambian las ideas de la comunidad que las emplea: ganan nuevos significados y se desprenden de los que han caído en desuso, adquieren  matices que subrayan lo nuevo, lo obsoleto o lo recuperado, y se las orienta para restringir definiciones o ampliar conceptos.  Hace algún tiempo empecé a leer críticas al uso de la palabra "pagano", por la que siento un especial aprecio. Sin pretender llevar la contraria a nadie, me apetecía explicar porqué a mí sí me gusta esta denominación - aunque tal vez después de la lectura, es posible que más de uno prefiera dejar de ser llamado así -. 

Como se habrá leído ya mucho la palabra pagano deriva del latín paganus (aldeano). Señala al respecto el historiador Peter Brown : 
A finales del siglo IV empezó a circular entre los cristianos el término paganus, “pagano”, para subrayar el carácter marginal del politeísmo. Originariamente la palabra paganus significaba “personaje de segunda clase”, designando por ejemplo al paisano frente al soldado regular, o al suboficial frente al oficial de alto rango. Un sacerdote hispano, Orosio, que escribió Historia contra los paganos por encargo de san Agustín en 416, añadiría un nuevo elemento a este sentido denigratorio y excluyente. Hacía saber a los politeístas cultos, a los notables de las ciudades e incluso a los miembros del Senado romano, que la religión que profesaban era propia de las gentes del campo, de los habitantes del pagus, de los paysans o paesanos, es decir, una religión propia únicamente de un obstinado grupo de campesinos que no se habían visto afectados por los tremendos cambios que habían puesto patas arriba las ciudades del Imperio romano. [1]
De modo que la palabra "pagano" era ya empleada para desacreditar a otros incluso antes de que el cristianismo la blandiera como un arma mediática, que más tarde serviría para definir a cualquier creyente no cristiano. El término pagano ha sido usado para referirse a religiones politeístas como el hinduismo, a creencias como el animismo, a los cultos afroamericanos, o al chamanismo. Sería difícil hallar entre estas tradiciones, unas estructuras de pensamiento y práctica básicos comunes tan frecuentes como los que encontramos entre aquellas tradiciones que, al menos a ojos externos, forman parte del paganismo occidental. 

El hecho de que la palabra "pagano" surgiera como un insulto no es más relevante que el resto de los significados y matices que la palabra ha adquirido con el paso de los siglos. Aún hoy, la mayoría de significados recogidos en el diccionario de la Real Academia Española para las palabra "brujo" y "bruja" son peyorativos y bastante inexactos si se consideran desde la realidad de las personas que en la actualidad se consideran a sí mismos brujos y brujas. Sin embargo, la mayoría de practicantes que se sienten cómodos con la palabra, han priorizado la asociación entre "pagano" y "campestre".

En este contexto, palabras pagano o paganismo tienen significados amplios e incluyentes, y requieren a menudo de añadidos para la creación de definiciones capaces de identificar en detalle sólo una entre la miríada de corrientes de pensamiento, tradiciones o prácticas que se pueden englobar bajo el término generalista.  Podríamos aventurar que precisamente paganismo es lo que hay detrás de estas diferencias, y es también el término que conserva la memoria de lo que fueron y el testigo de su supervivencia hasta la actualidad. La palabra pagano no ha dado un salto desde la Antigüedad tardía hasta el siglo XX, sino que ha serpenteado de línea en línea y de susurro en susurro a lo largo de generaciones que no conviene descuidar (al menos, desde la perspectiva historiográfica).

En un rango mucho más estrecho podríamos encontrar un paralelismo con la expresión musulmana "gentes del libro" empleada entre las principales religiones y cultos monoteístas para distinguirse como grupo - a pesar de sus diferencias internas - frente al politeísmo y la "idolatría". Subrayo lo de  "mucho más estrecho", porque entiendo que las palabras pagano y paganismo no deberían restringirse al ámbito religioso, y mucho menos al de las religiones establecidas.

Considero que la asociación entre "pagano" y "rural" no es precisamente trivial, sino que es lo que ha justificado el éxito de la palabra en el s.XX y -al menos- parte del XXI. Es "el campo" lo que encontramos al remontar hacia los orígenes de lo que posteriormente vamos a identificar como pagano.  Independientemente de la variedad de creencias y formas de culto, las prácticas paganas, que siguen los ciclos de los cultivos y del ganado, están estrechamente ligadas al terrible cambio de mentalidad que supuso la neolitización de los territorios en las que surgieron, incluyendo la resignificación de elementos precedentes, propios de sociedades pre-agrícolas.

En este aspecto, el paganismo moderno ha crecido y proliferado especialmente en núcleos urbanos, dando lugar a nuevas religiones; pero no sería justo ignorar el paganismo reticente que ha subsistido, unas veces escondido, y otras no, en el seno de las comunidades cristianas. Viejas creencias, estructuras y prácticas que pueden o no tener relación con los dioses, genios o espíritus rescatados y pulcramente diferenciados en las últimas décadas, pero que sin duda la tienen con las cosechas y el ganado, con  el paso de las estaciones y su efecto pocas veces controlable sobre el medio de subsistencia, el límite entre el territorio cultivado y lo salvaje, entre la extensión conocida, habitable, y lo desconocido que la circunda, donde el hombre queda a merced de fuerzas superiores que aún no ha sido capaz de dominar.

La cuestión es que, al hablar de paganismo, podemos remitirnos más que a una serie de religiones y cultos, a una serie de aprendizajes y técnicas (también de índole espiritual y mágica, pero no exclusivamente) derivados de la  experiencia y la observación de realidades concretas, de las que durante siglos ha dependido nuestra subsistencia y que han moldeado nuestras culturas. No se trata de un estancamiento en la añoranza estéril de otros tiempos -que, a decir verdad, no fueron mejores-, sino de la conciencia adquirida de que muchos de estos aprendizajes pretéritos, convenientemente revisados y aplicados, podrían constituir soluciones eficientes para gran cantidad de problemas que nos agobian en la actualidad. 

A pesar de los cambios que ha impuesto la industrialización en nuestro modelo de consumo, seguimos dependiendo de la tierra y sus frutos; aunque el argumento pueda parecer en exceso materialista, este vínculo está anclado en nuestro fondo y es sagrado porque en última instancia de él dependen nuestras vidas. Desde el momento en que no entendemos este vínculo como sagrado y le prestamos la debida atención, perdemos gran parte del conocimiento y comprensión que nos está reservado como humanos. A menudo también dañamos a otros y a nosotros mismos a causa de nuestra ignorancia al respecto, individual o colectiva. No vamos a ganar la conciencia de un día para el otro, simplemente apunto que hay suficiente trabajo por hacer como para no tomarse este asunto demasiado a la ligera.

Aunque respeto a sus seguidores, no deja de sorprenderme la insistencia de muchas religiones de competir entre ellas e instaurar órdenes y límites artificiales, muchas veces innecesarios, que terminan en la reafirmación de un ego grupal y dificultan el vínculo con la divinidad que sus practicantes pretenden desarrollar.  Una de las cosas que me gusta del término paganismo, así, en genérico, es que es un término del que difícilmente podría adueñarse una tradición en concreto, sino que su significado se construye a partir de realidades muy distintas entre sí, y deja espacio para todos. Sin embargo, esto no significa que todos los paganos deban "hermanarse", ni mucho menos tratar de eliminar las particularidades de cada tradición o grupo. Simplemente se trata del reconocimiento de un referente común y, lo que es más importante, vivo. 

Incluso si no existieran libros al alcance, podríamos acudir "al campo" y aprender por nuestra propia disposición lo mismo que otros han escrito - y aún lo que han tratado de escribir, porque es difícil de expresar en palabras-, y usar este conocimiento para explicarnos el mundo en el que vivimos, ayudarnos a otros y a nosotros mismos. De nuestra experiencia como criaturas agrícolas y ganaderas adquirimos las pautas que marcan nuestras festividades, supimos que existen buenas y malas cosechas, conocimos el valor del trabajo y también que, en ocasiones, el resultado final no depende por completo de nosotros. Del campo aprendimos el recorrido que va desde la semilla en lo profundo de la tierra hasta fruto, y su vuelta a la tierra a través de la descomposición;  la frontera con lo desconocido insondable, un nuevo paso entre los mundos. 

Uno de los peligros de la práctica espiritual, o incluso filosófica, es caer en la trampa de la abstracción excesiva, y terminar pensando o imaginando más que experimentando la vida. A pesar de que muchos vivimos alejados del entorno rural, el vínculo con la tierra permanece de tal modo que, cuando volvemos nuestra atención hacia estos principios, y en mayor medida cuanto más los convertimos en una experiencia consciente en nuestras vidas, recuperamos parte de la calma, la orientación y el conocimiento que nos permiten recuperar nuestro sendero entre el tumulto de mensajes publicitarios, modelos artificiales y soluciones engañosas con los que día a día se nos atormenta. 

___________________

[1] Peter Brown, El primer milenio de la cristiandad occidental, Barcelona, ed. Crítica, 1997. Publicamos este fragmento y algunos otros que ayudan a hacernos una idea del contexto histórico referido en "El nacimiento del paganismo" Ouróboros.

25 de abril de 2012

Love potion. Medios, brujería y adolescentes.


"Love Potion" se publicó en la revista Heart Throbs núm.137, en enero de 1972. Es una de las publicaciones para adolescentes y mujeres jóvenes que circulaban por aquella época y que Jacque Nodell se dedica a recopilar en Sequential Crush, fuente del siguiente documento. 


Todos hemos leído alguna vez algún cómic procedente de editoriales extremistas cristianas, en las que, aún en la actualidad, lo mismo se ataca a la brujería que a los juegos de rol o a la música rock. La peculiaridad de este cómic reside en la alusión directa a la práctica brujeril, presumiblemente ligada al neopaganismo, como un elemento presente en la juventud de los '70. Dado que ninguna publicación es inocente, el documento nos aporta algún dato respecto a la "respuesta" que desde los medios se daba a determinadas inquietudes, aún sin terminar de comprender el fenómeno.


La protagonista de la historia es Shirley, una joven enamorada de Walter, su compañero de escuela, que al parecer no le hace demasiado caso. Sin saber que más hacer para llamar su atención, accede a la propuesta de su amiga Rita de participar en un ritual de brujería.


Rita asegura que la "magia negra" funciona si se sabe usar. Convoca una reunión extraordinaria de su coven, para realizar un hechizo de amor empleando el pañuelo de Walter. En la escena del ritual vemos que las jóvenes del coven, vestidas con túnicas negras en forma de Tau y con la cabeza cubierta por un pañuelo, se disponen en círculo. Shirley, en el centro, sostiene el pañuelo sobre el humo del incienso.
Rita inicia una invocación: "Eko eko Azarak ... eko eko Zamilak". Aquí se evidencia la referencia a Gardner y, por extensión, a la Wicca.  El canto aparece en la versión de 1949 del Libro de Sombras Gardneriano ; los Farrar aún no habían publicado Eight Sabbats for Witches (1981) y una de las posibles fuentes de Gardner, un artículo de Charles Fuller publicado en 1921 y 1923 queda demasiado lejano. De cualquier modo el canto debió haberse popularizado lo suficiente como para asimilarse a las prácticas de brujería a principios de los años '70, tal vez a través de artículos revistas o referencias en publicaciones no paganas, o bien el guionista de la historia conocía el tema y quiso hacer un guiño a alguien.
Sin embargo, a continuación Rita salta la línea para proceder a llamar a Baal, Lucifer y Kronos - algo raro para un conjuro amoroso, pero que encaja con la "magia negra" citada al principio de la página-. 


Shirley vuelve toda mareada a su casa, y justo después de cubrir el teléfono con el pañuelo encantado, suena la esperada llamada de Walter. Acuerdan una cita, van al cine, etc. Finalmente Shirley - ¿por remordimiento post intento de manipulación?- pregunta a su acompañante porqué se había decidido a llamarla. Él responde que estaba en un proyecto secreto, asignado por el periódico de la escuela, para investigar los rumores sobre algunos alumnos involucrados en brujería, "y tonterías de esas", concluyendo que "si existen los covens, deben manejarse en un profundo y oscuro secretismo".


Shirley pone cara de susto primero, y luego de alivio por haber podido salvar su imagen delante de Walter. Se cree sin demasiadas reservas que el muchacho siempre la había adorado, y finaliza la historia tirando el pañuelo encantado por el puente "Sí son tonterías, no necesito la magia". Y todos felices.

Obviamente en ningún lugar se plantea siquiera que la práctica brujeril pueda responder a una clase de culto real. El mensaje general de la historia no es agresivo ni alarmista respecto a la brujería, al contrario, la respuesta, condescendiente, es la propia del adulto que intentan ridiculizar la cuestión aún sin terminarla de comprender : La magia no funciona y todo eso de la brujería - covens, túnicas, círculos, incienso... - son sólo cosas raras, extravagancias y tonterías que encima la hacen a una quedar mal delante del hombre que tanto se esfuerza en conquistar.  
Cabe destacar que no hay en la narración una preocupación de tipo religioso por la herejía que supone la práctica brujeril, tampoco no hay un llamado de atención por la falta de ética que supone tratar de amarrar a alguien, ni siquiera incluso una advertencia por el riesgo de caer en las redes de una secta peligrosa. En una historia rosa, el único peligro es quedarse sin novio.


*****

Por lo visto, hay cosas que no han cambiado demasiado en los últimos cuarenta años. Muchos adolescentes se sienten atraídos en algún momento por el ocultismo, ya sea el tarot, la oui-ja, o algún tipo de rituales de diversas procedencias. Ante estas inquietudes el entorno adulto suele responder con un alarmismo exacerbado, o con una condescendencia que puede llegar a ser negligente. En la mayoría de casos "son cosas de críos" y luego se les pasa, sin embargo los mecanismos de la magia pueden ser puestos en funcionamiento incluso sin haber pensado demasiado lo que realmente se está haciendo. 

Esto puede ser causa de grandes problemas para el adolescente, que luego repercutirán en el resto de la familia. Obviamente la solución no pasa por prohibir nada, sino por ayudar al joven a desarrollar una capacidad de análisis propio, alentar su sentido crítico, y confiar en que tome las decisiones correctas en un campo que en la mayoría de los casos conoce mejor que los adultos que lo rodean. 
Nuestra manera de conducirnos en la práctica mágica es un reflejo de la manera en cómo lo hacemos en el resto de nuestras vidas, por lo que no creo que sea necesario tomar medidas específicas en este ámbito. Por ejemplo, no sirve de nada tratar de advertir sobre la brujería si se puede caer en cualquier grupo de manipulación psicológica, que no tienen porqué estar relacionados con la religión o la práctica ocultista. La persona prudente, sensata, ética, etc.. lo será dentro y fuera de la magia, y la persona con problemas de conducta, también.

21 de abril de 2012

El juego del espejo

Mirror Game, postal de  principios del s. XX

The mirror game, por Dan Gifford, en su página The Postcard Whisperer, a partir de sus investigaciones sobre las postales y la cultura norteamericana de principios del siglo XX. Traducido por Vaelia.

Las imágenes más comúnmente representadas en tarjetas postales de Halloween se centraron en el "juego de espejos." En este ritual de adivinación, la medianoche de Halloween una mujer mira un espejo con el fin de ver el rostro de su futuro esposo en el reflejo. Sin embargo, a principios del siglo XX, hubo literalmente cientos de estos rituales y juegos de Halloween para las mujeres, que no se muestran tan regularmente como el juego de espejos. (1) ¿Por qué este tema fue especialmente popular en las postales? Los susurros de esta postal surgen al vincular la imagen del juego de espejos con el mayor debate cultural de la época sobre las mujeres.

Empecemos por comprender el aislamiento de este ritual en particular. A diferencia de otros juegos de la fiesta, este vez se juega solo, lejos de la multitud (a menudo a una multitud de ambos sexos) de la fiesta de Halloween. La tardanza de la medianoche requerida lo hacía necesario. La autora Laura Jean Libbey, cuya prosa se dirige a menudo a mujeres jóvenes, describe lo que ha sido varias veces representado en tarjetas postales: "La pequeña fiesta de Halloween se rompe puntualmente a las once en punto... Hay una fuga rápida al propio cuarto, un lanzamiento apresurado de cintas de aquí y de ropa interior allí, porque las manecillas del viejo reloj, han avanzado en lo que ella estaba en la escalera, hasta llegar a cinco minutos para las doce". (2) 

Comprender la naturaleza solitaria de este juego ayuda a enmarcar algo de su emoción y popularidad. A diferencia de otros juegos de la fiesta, la soledad significaba que todos los poderes que la niña o la mujer podían invocar a fin de realizar el ritual del juego del espejo eran de ella, y sólo de ella. Por lo tanto, en estas imágenes el espejo empieza a capturar otra figura clave de Halloween: la bruja. En las representaciones del juego del espejo, los límites entre la niña y la bruja se desdibujan. El tocador de la joven con botellas y cajas se asemeja sorprendentemente al laboratorio de una bruja. Al igual que la bruja trabaja solo en su caldera o con sus pociones, también lo hace la mujer en el juego de espejos, actuando fuera de la vista de los demás, particularmente de los hombres. Pero las imágenes van más allá de difuminar la frontera. En muchas imágenes la mujer no está del todo sola. En esta tarjeta popular,la sombra de una bruja se ve claramente. Esto podría interpretarse como la representación de una entidad separada, el ser sobrenatural que entra en la escena con el fin de proporcionar los conocimientos buscados por la mujer. Pero el hecho de que esta y muchas otras postales creen la sombra de una bruja también sugiere que no es una entidad separada en absoluto. Se sugiere que la mujer se ha introducido en el reino de la magia y el lanzamiento de hechizos para convertirse, al menos por el momento, en una bruja.

La nota clave de su carácter es la autosuficiencia y el poder de la iniciación. ¿Por qué las mujeres querrían conectarse visualmente a las brujas y la brujería, -por lo menos en el contexto seguro de un inofensivo juego de Halloween-? Porque las brujas eran mujeres con poderes -poderes mágicos, sí, pero poderes. Y las mujeres que tenían y ejercían poder eran uno de los temas de debate más comunes de principios del siglo XX. A menudo, este cambio cultural se introdujo en la construcción de una feminidad llamada "la nueva mujer". Como el historiador Ben Singer señala, la literatura sugirió que "la autonomía y el poder de iniciación" son características particulares de esta nueva mujer.(3)

Sabemos que las tarjetas postales se distribuyeron principalmente por y para mujeres. (Véase la investigación .) Las imágenes del juego del espejo disfrutaron de una popularidad especial porque este tipo de imágenes podía recordar a las mujeres que ellas también eran criaturas de gran alcance: En el momento del juego del espejo, poseían los poderes de la bruja. Es cierto que el juego todavía estaba muy arraigado en roles tradicionales, después de todo, el objetivo era ver a su futuro marido! Pero al permitir a las espectadoras identificarse un poco con las brujas, se pretendía acrecentar los poderes (muy reales) de la nueva feminidad ... no sólo en Halloween, sino durante todo el año. Esta imagen (y muchas otras similares) nos susurran hoy en día acerca de un tiempo en el que las fechas señaladas podría utilizarse para probar la dinámica emergente de la Nueva femineidad.


Notas del autor:

1) Mary Blain's Games for Halloween fills 45 pages with almost nothing but these kinds of rituals. See Mary E Blain, Games for Hallowéen (New York: Barse & Hopkins, 1912).
2) Laura Jean Libbey, “All Halloween is Love's Own Eve,” Boston Daily Globe, October 31, 1910, 11.
3) Ben Singer, Melodrama and Modernity (Columbia University Press, 2001), 242.

22 de marzo de 2012

Cuaderno de campo para brujas




Muchos paganos sostienen la imagen del "Libro de las sombras" como una herencia que se pasa de generación en generación, dentro de un grupo familiar o de un coven, y que contiene las fórmulas, recetas y procedimientos practicados por el mismo. Partiendo de esta idea muchos neófitos - y no tan neófitos- gastan sumas considerables en libros de hojas blancas, bellamente encuadernados, para llenar con sus primeros apuntes, o con los primeros resultados positivos de su práctica. Se arguye al respecto que es preciso llevar un registro de nuestra práctica mágica.

Sin embargo, por más que contenga "secretos" de un número reducido de personas, el grimorio es un instrumento pensado para compartir, esto es, para que otros lo vean. La idea del Libro de Sombras que en el fondo tenemos es la de algo terminado, que ya no precisa de correcciones, que no contiene errores. Con lo cual, los más confiados llenan hojas y más hojas, y los más temerosos dejan pasar semanas, meses e incluso años antes de estropear con una caligrafía inapropiada el sagrado papel. Es más, en los tiempos que corren incluso el Libro de Sombras es un elemento del que incluso se pretende en más de una ocasión - como ocurre con otras herramientas supuestamente destinadas al trabajo mágico-, presumir un poco.  

Se mire como se mire, lo cierto es que se requiere de muchos años, de un recorrido previo, antes de poder pensar en un proyecto de grimorio. El Libro de Sombras debe ser una selección de lo mejor de nuestras cosechas, y si realmente pretendemos legarlo a futuras generaciones, la validez de su contenido debe ser capaz, cuanto menos, de sobrevivir a varias décadas de nuestra propia existencia. 
Esto no significa que debamos esperar para empezar a escribir el registro de nuestras experiencias, prácticas y aprendizajes, lo cual es siempre recomendable - e incluso necesario - sino que para empezar con esta tarea necesitamos otro tipo de soporte, con menos pretensiones, por ejemplo una libreta cualquiera. 

Tengo la sensación de que el aprendizaje y la práctica mágica se abordan por lo general con un exceso de idealismo que tiene por resultado, antes que descubrir lo que realmente está ahí, confirmar aunque sea débilmente lo que esperábamos encontrar de lo cual deriva mucha frustración mal digerida. Personalmente gusta hacer referencia al cuaderno de campo por el vínculo que éste tiene con la labor de observación directa e investigación, que es - o debería ser- una parte importante del aprendizaje de un buscador.

En el camino del desarrollo personal, pero también en el propio de la práctica mágica, el principal sujeto de estudio es el que encontramos cada día al mirarnos al espejo. No se trata de una cuestión egótica, sino precisamente de trascender la imagen creada y asumida que tenemos de nuestro propio yo para empezar a comprender de qué estamos hechos, cómo funcionamos, cuál es nuestro lugar, de qué modo interactuamos con nuestros semejantes, con la naturaleza, con ese universo del que somos una ínfima expresión consciente e individualizada. También somos el principal y único sujeto de experimentación y la única área de la realidad humana en la que tenemos pleno derecho a incidir (esto es, el trabajo de cambiar a otros no nos incumbe).

Teniendo el material de estudio y experimentación tan cerca, el trabajo de conocerse a uno mismo puede parecer fácil, y el de realizar cambios conformes a nuestra voluntad en nosotros y nuestras vidas, una tarea poco relevante - quizá planeábamos en exorcisar malos espíritus y levitar presos de arrebatos místicos... - pero lo cierto es que, toda vez que mejoramos de manera sólida aspectos relevantes de nuestra existencia y posiblemente de la de aquello que nos rodean, este trabajo nos abre una ventana para asomarnos a la realidad y empezar a verla como antes no la hubiéramos podido imaginar.

En esta tarea, el cuaderno o libreta es, posiblemente, la herramienta mágica más efectiva con la que contamos, en primer lugar porque nos permite establecer una disciplina, dar seguimiento a diferentes aspectos de nuestra vida, observar los resultados de nuestras prácticas y realizar una serie de ejercicios que requieren de la escritura. Una simple libreta escolar puede convertirse en un arma muy poderosa cuando somos capaces de emplearlo como un espejo, como un círculo u espacio sagrado y seguro en el que nos encontramos con los aspectos más difíciles de nosotros mismos, aquellos que quisiéramos que nadie viera, y a los que no nos hace demasiada gracia encontrar, el lugar donde escribimos acerca de lo innombrable, y donde nos expresamos con la mayor crudeza y sinceridad no para un hipotético público, sino para nosotros mismos.

Descubrí lo que era el "trabajo con cuaderno" a raíz una crisis personal, tenía poco que perder y decidí empezar a poner en práctica de manera organizada y sistemática un puñado de esas cosas que todos sabemos y por eso no les hacemos nunca demasiado caso. Para mí, el trabajo con cuaderno se ha convertido un método práctico y efectivo de aprendizaje y hacer mágico, una estructura que permite la incorporación de distintos ejercicios dependiendo de las necesidades de cada persona y cada momento.  A pesar del éxito inicial en los primeros 3 meses, quise esperar un tiempo prudente - más o menos un par de años -, antes de empezar a escribir al respecto en una serie de artículos que se irán publicando en el nuevo proyecto Ouróboros ABC.

Vaelia / Ouróboros ABC, 2012


*Ilustración: del libro "Cuentos mágicos de brujas", por Carmen Gil y Sara Rojo, Timun Mas, 2004.

13 de marzo de 2012

La Academia de Artes Místicas le Invita a...

Revista Amazing Science Fiction, Agosto de 1973
visto en Weird Universe


La Academia de Artes Místicas Le Invita a: 
Convertirse en "Bruja"!
Ahora, por primera vez, puede aprender las enseñanzas reales detrás de la Brujería... La Sabiduría de la Edad Dorada que le aporta mayor salud, paz mental y le abre las puertas a la vida más llena y más rica que siempre quiso para usted y sus seres queridos. Cada lección llega hasta usted completa, con instrucciones secretas que le permitirán practicar la percepción extrasensorial, la proyección del cuerpo psíquico, desarrollar autocuración y convertirse en un MAESTRO MÍSTICO. Paso a paso empezará a liberar los Antiguos Misterios conocidos sólo por los Sabios y los Magi… misterios que tienen su origen en la Gran Hermandad Blanca, los Esenios y los Therapeutae. Sí, USTED PUEDE APRENDER fácil y rápidamente los secretos antiguamente reservados para los Iniciados del Coven… dentro de la privacidad de su hogar. 
Liberación de la preocupación 
"Me siento más relajado. Solía preocuparme muchísimo por las cuentas que tenía que pagar. Pero ahora mis preocupaciones están desapareciendo. No sé cómo explicarlo."- J.M., Ohio 
Obtiene un trabajo repentinamente
"Mi esposo obtuvo exactamente el empleo que pedimos"- M.W., Arizona    
"Quiero que sepa que obtuve un empleo el día siguiente que le escribí" - R.L., Ontario 
Increíble milagro monetario
"Siento poder que no sabía que tenía. Andaba corto de dinero para otro coche, así que hice un "llamado". Al día siguiente tenía algo de dinero en mi camisa, otro poco en el bolsillo de mis pantalones y mi hijastro me prestó 30 dólares. Esto puede parecer trivial pero para mí es un milagro. Usted lo hizo posible" - J.E., California 
Relaciones mejoradas 
"Mi novio y yo nos estamos llevando aún mejor que antes" - B.S., Oklahoma 
Respetado Archivista: Por favor inscriba mi nombre en la Academia y envíeme la primera lección de Wicca, junto con una descripción completa de los privilegios de la membresía, incluyendo asistencia especial del Concilio de los Ancianos. Adjunto la suma de 3.99 dólares que entiendo serán reembolsados si no estoy completamente satisfecho.
"Una logia unida dedicado al desarrollo espiritual de sus afiliados"

Cuando la que escribe leía la palabra Wicca por primera vez en la setentera Enciclopedia Planeta de Ciencias Ocultas y Parapsicología pensaba que si quedaba algún seguidor de la "Antigua Religión" sobre la faz de la tierra debía estar en Inglaterra, que cuando yo tuviera edad para viajar tan lejos ya estaría muerto, y que en caso de seguir vivo no podríamos entendernos porque hablaría inglés. Con una inocencia similar, pasados los años, antes de que la "magia con tintes paganos" se pusiera de moda y las editoriales decidieran publicar infinidad de libros sobre el tema, mirábamos hacia esos cincuentas, sesentas y setentas con un velo de idealización en los ojos.

Para nuestra generación, los practicantes de aquellos tiempos debían ser el precedente. Desconectados como estábamos, a falta de mayores referentes que los libros de las editoriales Kier y Luis Cárcamo rescatados como un tesoro de las pilas de ejemplares de segunda mano, los brujos de los setenta eran como una sombra, la silueta de ese hermano mayor ausente que no se molesta en echar un ojo a los pequeños que juegan en el patio de atrás. En ese aspecto, la irreverencia de las generaciones que nos han seguido parece un ajuste de cuentas.

Cuando vi el anuncio que traduzco más arriba pensé en esa ingenuidad desgastada por el tiempo, como en una cáscara que se rompe o una vieja piel que se cae, pero que debemos frotar contra piedras o cortezas para que se desprenda del todo, para ganar libertad de movimiento. En esa pequeña y cotidiana lucha continua contra aquello que queda obsoleto en nuestro interior, los ídolos que se caen, los mitos que se desvanecen como espejismos, y cada uno de los matices que se pueden distinguir en ese trago amargo de la decepción, que trae consigo algo de sabiduría. Una sabiduría que no consiste tanto en tener la información como en aprender a vivir con aquello que no podremos ya olvidar.

Cuando yo era pequeña, y quería ser bruja,  inventaba  rituales, conversaba con mis dioses a través de un calidoscopio, e improvisaba cantos sumamente desafinados en lo profundo del bosque. Posiblemente jamás me hubiera atrevido a rechistar a un hermano mayor. Sin embargo, pasa el tiempo, y al volver la vista atrás con una mirada entrenada en la búsqueda es fácil advertir que entonces, como ahora, ya había equívocos y aprovechamientos poco éticos del atractivo de la magia, ya existía un comercio de lo sagrado y filiaciones interesadamente confusas respecto a las Escuelas originales. Ya había mezcla indiscriminada de términos y conceptos y desinformación, tal vez incluso más severa que la que conocemos en la actualidad, al contar con escasos medios que permitieran contrastar las informaciones recibidas.

No se trata de desmerecer a aquellos brujos/as que estuvieron activos en generaciones anteriores, sino de subrayar la importancia del trabajo "brujeril" que se realiza en la actualidad. No tiene demasiado sentido pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, ya sea hace 30 o 300 o 3000 años atrás, posiblemente si lo percibimos como algo mejor es porque no nos hemos acercado lo suficiente a la realidad del momento histórico idealizado. Lo que hagamos ahora es tan importante como lo que otros pudieron hacer antes, con la diferencia que no vivimos ni podemos hacer nada por otras épocas que no sean la propia, la que nos corresponde y habitamos día a día. Las transformaciones - y la magia es, ante todo, capacidad de transformación- siempre se realizan en presente.

28 de enero de 2012

Las brujas de Zugarramurdi (Documental RNE)


Francisco de Goya, El Aquelarre, 1823

Hace unas semanas escuché el documental Las brujas de Zugarramurdi de Julia Murga, realizado para Radio Nacional de España. Se trata de un material de gran valor divulgativo, no sólo porque que cuenta con la participación de académicos especialistas en la materia como Gustav Henningsen, sino porque ayuda a combatir los tópicos existentes acerca de una Inquisición que fue moderna (no medieval), secular (independiente del poder religioso), y que se cobró más víctimas en los países protestantes que en el mundo católico. 
El documental  esclarece los precedentes, el desarrollo y las consecuencias, más allá de las condenas de los acusados, de los procesos de Logroño contra las supuestas brujas de Zugarramurdi. Independientemente de lo identificados que nos podamos sentir con la imagen de la bruja, invita a pensar sobre el peligro de las obsesiones colectivas, tanto entre los acusadores como entre los acusados, subraya la necesidad de distinguir entre los fenómenos de la brujería tradicional y la brujomanía.



Datos del documental: Las brujas de Zugarramurdi , por Julia Murga. Producido por Radio Nacional de España (RNE) para la serie "Documentos", dirigida por Juan Carlos Soriano.  Primera emisión: 25 de septiembre de 2011.  Realización y montaje: Maika Aguilera, Amparo Hernández y Mercedes de Prado. Narradora: Modesta Cruz. Con las voces de Javier Lostalé, Juan Suarez y Gustavo Adolfo Bautista.Con la intervención de: Iñaki Reguera , Gustav Henningsen, Ángel Gari,  Julio Caro Baroja y José Miguel de Barandiarán. RNE permite la descarga gratuita de este programa.


Con el fin de esclarecer la estructura y  facilitar la búsqueda a aquellos que estén interesados en el tema sigue un resumen del contenido, que no incluye las dramatizaciones, lecturas de fragmentos, etc. presentes en el documental.


Resumen de contenido: 
La  brujería no se vincula con el diablo satánico hasta la edad media, por influencia del cristianismo. Sin embargo, durante siglos la jerarquía eclesial sostuvo que las personas no podían trasladarse por el espacio, o provocar desastres naturales y epidemias: según el Canon Episcopi de 906, defender lo contrario era herejía. 
La demonización de la brujería inicia cuando se da a ésta una interpretación teológica, rebasado el medievo: en 1484 el papa Inocencio VII promulga la bula Sumnis Desiderantes Affectibus, en la que se reconoce la existencia de seres diabólicos. Poco después aparece el Malleus Maleficarum (Martillo de brujas) tratado que se convirtió en manual de persecución y caza de brujas según el cual bastaba con la acusación de un individuo para iniciar la causa, y son válidas las declaraciones de niños, torturados y enemigos del acusado. Esto va a producir una ola de persecuciones en toda Europa, a partir del s.XV, y especialmente entre los siglo XVI y XVII, conocida como “brujomanía”.
En 1478, antes de la bula de Inocencio VII, Sixto IV, su antecesor, había permitido a  los Reyes Católicos la creación de la Inquisición Española. A diferencia de la Inquisición medieval (activa desde el siglo XII en Europa para combatir la herejía, dependiente de la iglesia), la Inquisición moderna española depende exclusivamente del estado y no de la iglesia. El personal al servicio de la Inquisición cobra de la hacienda pública, y su principal foco de atención estuvo en la persecución de musulmanes y judíos.



Según Ángel Gari, los inquisidores hacían valoraciones e informes de los casos que, antes de emitir sentencia, remitían a la Suprema. La Suprema fue el órgano central de la Inquisición, más alejado de los hechos, lo que tenía por resultado una cierta moderación a la hora de castigar magia y brujería.  Según Henningsen, queda un resto de escepticismo en el mundo católico, por eso en 1526, en España, se exige que todos los procesos de brujos condenados a la hoguera tienen que enviarse primero al Consejo, donde siempre se modifica la sentencia hacia algo menos horrible. A pesar de ello, los encausados preferían ser juzgados por los tribunales de la iglesia, dado que las sentencias de la justicia civil eran mucho más duras. 
También destaca otra característica peculiar de la brujería en la península ibérica,  Henningsen señala “Hay brujas en el norte, pero hay brujas en el sur". Los miembros del Consejo de la Inquisición se dan cuenta de este hecho, y escriben a los de Navarra para advertirles que no pueden atribuir todos los desastres a los brujos, dado que en el sur también hay desastres pero no brujas.
A principios del s. XVII Francia vive una ola de persecución a la brujería, en la que participó Pierre de Lancre, un juez intransigente y carente de crítica. Los inquisidores que intervinieron en la zona de Navarra, llevando consigo un  un cuestionario calcado de los procesos de brujería europeos, y con los procedimientos sonsacaban no lo que había de verdad en las declaraciones de los acusados, sino lo que querían los jueces. Empeñados en encontrar lo que aparecía en aquellos modelos, encontraron toda la brujería de la que se hablaba en Europa.
A finales de 1608  María de Ximildegui, natural de Zugarramurdi, regresa desde Francia con su familia. Tras asegurar que había visto a varios vecinos de Zugarramurdi en reuniones de brujos, inician las delaciones en esta y otras aldeas próximas. Al menos una decena de personas hicieron confesión pública de haber participado en el aquelarre. Entre ellas destaca la de María de Yurreteguia, quien confiesa haber sido llevada al aquelarre desde muy niña, y que, habiéndose confesado, la “reina del aquelarre”, en forma de yegua, y otras brujas y brujos en formas de animales, la fueron a buscar a su casa para volverla a llevar al aquelarre.
Su exculpación se produjo ante el párroco del pueblo, y todos los vecinos se reconciliaron. Pero el abad de Urdax, más instruido que el párroco de Zugarramurdi, da cuenta  de la situación a la Inquisición de Logroño. Desde ésta envían a los inquisidores Alonso Becerra Holguín  y Juan del Valle Alvarado para recoger testimonio de todo lo que se ha dicho, y de los denunciados en confesión pública. Estos inquisidores no tienen experiencia y están convencidos de la realidad de los hechos y la presencia del diablo.
Se producen las primeras detenciones y cuatro mujeres ingresan en 1609 a las cárceles de la Inquisición, en Logroño. Poco después el resto de los inculpados -quienes creían que serían perdonados- viajaron voluntariamente a la sede del Tribunal, pero finalmente todos fueron presos. Llama la atención la coincidencia en las declaraciones, aunque no se sabe si los encausados estuvieron en contacto entre sí.


Por las investigaciones de Caro Baroja y Gustav Henningsen de los archivos,  se sabe que los interrogatorios eran siempre similares, todo giraba entorno a un cuestionario de 14 preguntas básicas, algunas de las cuales eran copia literal de procesos de dos siglos atrás. Las declaraciones se extienden  por meses, y algunos de los acusados acaban confesando no sólo ser brujos, sino haber realizado cuantos actos se les atribuían como tales, incluyendo la autoría del asesinato de niños: Aquelarres, danzas, misas negras, acatamiento al demonio, orgías sexuales, incesto, unturas y ponzoñas, vuelos por el aire, exhumación de cadáveres, antropofagia, presencia de animales diabólicos, iniciación en la brujería, la participación de niños y jóvenes, la existencia de dinastías de brujos…

Además del uso de alucinógenos que se pueden ligar a sensaciones de vuelo o separación del cuerpo, como la bufotenina, segregada por el sapo, aparece el envenenamiento, para el cuál  se empleaba el rejalgar (sulfuro de arsénico).
En las Cuevas de Zugarramurdi se llevaban a cabo las reuniones de brujas, conocidas desde entonces como aquelarres (palabra que significaría “prado del macho cabrío”). Según Henningsen son los inquisidores los primeros en vincular esta palabra a lo conventículos de brujas.
La cueva tiene tres entradas, en un piso más elevado se encuentra la “Cueva de aquelarre”, hay un prado y a su orilla se ve una especie de muro natural, en el que hay una ventana que recibe popularmente el nombre de “la cátedra del macho cabrío”,  porque supuestamente desde allí el diablo daba sus sermones y consejos a las brujas reunidas en la planicie que está al pie.  Por allí pasa también el llamado “río del Infierno”, en sus alrededores los miembros menores de la supuesta secta pastoreaban hatos de sapos vestidos a fin de que exudaran su veneno.
Los inquisidores remiten informes detallados a la Suprema de Madrid, desde donde se mantiene una actitud escéptica y se pide a los inquisidores que visiten en persona a la zona. En 1609 Alonso de Salazar  y Frías se suma a Valle y Becerra, renuentes a cumplir con la exigencia de la Suprema. 
Sólo Juan del Valle Alvarado realizó una visita previa al norte de Navarra, dónde el abad del monasterio en el que se hospedó le informó de las persecuciones de brujas que se llevaban a cabo en Francia. También estableció contacto con Pierre de Lancre.  El viaje se realizó por el norte de Navarra y Guipúzcoa, el objetivo era que con la llegada de la comitiva, en todas las iglesias se leyese un edicto de fe consistente en la elaboración de un catálogo con todos los posibles delitos de herejía, instando a los parroquianos a la confesión y a la denuncia. Esto dio lugar a situaciones poco justificables, hubo acusaciones entre vecinos por resentimientos personales.
Una semana después se convocaba de nuevo a los feligreses y se proclamaba el anatema donde se contaba cómo se llevaría a cabo la excomunión y las terribles consecuencias que esto acarreaba. Se empieza a predicar contra las brujas. Posteriormente, los acusados de brujería son apresados sin indicarles quién los denuncia  ni de qué son acusados. 
Cuando el obispo de Pamplona, al investigar y preguntar a mucha gente en Zugarramurdi acerca de cuándo había empezado la proliferación de las brujas, la respuesta que encontró fue que ésta se había dado a partir de la visita de Alvarado, puesto que antes los vecinos desconocían incluso el significado de la palabra “aquelarre”.  
Valle Alvarado deja a su paso una serie de comisarios designados para investigar para la Inquisición en toda la zona, cuyos reportes estudiará junto con Becerra. Entre la documentación conservada se encuentran testificaciones contra 280 brujos. Antes de diciembre de 1609 ingresaron en la cárcel 21 nuevos acusados.
La diferencia de idioma – muchos de los acusados no hablaban castellano, expresándose sólo en euskera-, añade una dificultad al estudio de los casos. Era necesaria la contratación de intérpretes, que a su vez modificaban o filtraban las declaraciones de los encausados. Se procesó a 31 personas por brujería,  de las cuales 19 aceptaron la acusación y 12 se consideraron inocentes, pero debido a los estragos causados por dos epidemias, sólo 18 de los reos llegaron con vida a escuchar la sentencia.
El auto de fe, al que concurrió una gran cantidad de público, se inició el 6 de noviembre de 1610 con una procesión en la que participaban autoridades civiles y grupos eclesiásticos, además de las autoridades del Santo Oficio. El impresor de Logroño Juan de Mongascón consiguió autorización para imprimir la relación de procesos y sentencias del Auto de fe, celebrado los días 7 y 8 de noviembre.



En el auto comparecieron 53 acusados por diferentes delitos, vestidos como correspondía a la pena que habían de sufrir, por ejemplo, portando látigos al cuello si iban a ser azotados, otros llevaban sambenitos y corozas (grandes conos de papel engrudado) con pinturas alusivas a su delito y a su castigo.  Los procesados por brujería y condenados a pena capital fueron un total de 11: 6 vivos y 5 ya fallecidos, condenados “en efigie” ( 5 estatuas vestidas con sambenitos, acompañadas por 5 ataúdes con los huesos de aquellos a quienes las estatuas representaban); sus vestimenta llevaba pintadas llamas y cabezas de diablo.
La Inquisición, que en realidad no sentenciaba a muerte, envió a los acusados a la justicia civil para que fuesen condenados conforme a sus leyes. Por lo que fueron escoltados por soldados hasta las piras, aunque no se sabe si fueron quemados vivos o muertos, al lado de los ataúdes de los reos fallecidos.
Los autos de fe eran una puesta en escena de la justicia de la época, con objetivo de dar ejemplo. 30.000 personas propagaron lo acontecido en el proceso de Zugarramurdi. Fue un acto de propaganda en el que los inquisidores creyeron haber demostrado que el aquelarre era una realidad. A raíz de esto empieza a generarse un pánico colectivo en la zona, se envían predicadores cuya presencia, en lugar de calmar a la población, suscita la aparición de más y más adeptos: según los estudios realizados por Henningsen, en marzo de 1611 ya se contabilizan, entre confesos y sospechosos, cerca de 2000  brujos en Navarra, Guipúzcoa, Ávila y Logroño, la gran mayoría eran niños.



A la vez, sin embargo, crecían los escépticos, entre los que destacan el inquisidor Alonso de Salazar y Frías, los obispos de Pamplona y Calahorra y el humanista Pedro de Valencia, historiógrafo real, quienes critican los métodos de confesión y denuncia. El Inquisidor General  Cardenal Arzobispo Bernardo de Sandoval y Rojas adopta varias medidas, entre ellas un edicto de gracia al que se podían acoger los arrepentidos y un edicto de silencio prohibiendo hablar del tema, mientras tanto Salazar y Frías lleva a cabo una exhaustiva investigación sobre el terreno. Después de 8 meses, envía al Inquisidor General un informe de más de 11.000 páginas a partir de la confesión de 5.000 personas que se habían presentado al Santo Oficio, y su conclusión es que no hubo brujas, ni embrujadas, hasta que se empezó a hablar y a escribir de ellas. Debido a los retrasos que provocan sus colegas Valle y Becerra no reciben respuesta del Consejo hasta dos años después.
A partir de este momento, con el informe de Salazar y Frías, así como uno posterior de Pedro de Valencia, en 1614 la Suprema promulga unas nuevas instrucciones para abordar las acusaciones y los delitos de brujería, donde aunque se sigue con los procesos de brujería, se eliminan las quemas de brujas, un siglo antes que en el resto del continente. Las causas contra las brujas perduraron hasta finales del s.XVIII, durante el reinado de Isabel II, en  1834, la Inquisición Española quedó definitivamente abolida. Pero el tema no empezará a investigarse hasta finales del s. XX. 


Más información en :
Arroyo Martín, Francisco. Brujería en la España del siglo XVII. El proceso de Zagarramurdi.2009

17 de enero de 2012

El difícil arte de vivir las preguntas


Richard Hearns,The Red Shed Door, 2011

Del mismo modo que el buscador arquetípico, de vez en cuando los brujos nos vemos en la necesidad de sortear no sólo los peligros reales del camino, sino también de las trampas de lo supuestamente previsible y el temible tópico. Una de las ideas que raramente se cuestionan en nuestro entorno - pero también en otros contextos, mucho más amplios- es la siempre aplaudida necesidad - en ocasiones auténtica compulsión - por "saber".

A raíz de una conversación casual, veía el otro día un programa sobre la hipótesis presentada por Erich von Däniken a principios de los '70, según la cuál que criaturas extraterrestres habrían visitado en la antigüedad nuestro planeta e interactuado con los humanos propiciando un espectacular desarrollo tecnológico, algunas de las muestras del cuál  aún no podemos explicarnos científicamente. Entre los elementos en los que se apoyan los defensores de estas ideas son, además de determinados restos arqueológicos, las descripciones de apariciones de entidades sobrenaturales que pueden encontrarse en los antiguos textos sagrados, como la Biblia, o la literatura Védica. 

Los controvertidos planteamientos de Däniken han tenido una gran influencia en la cultura popular haciendo que en que muchas personas miraran al cielo con otros ojos y e incluso acercando un nuevo sector de público a la arqueología.  Sin embargo, creo que lo más importante de esta historia es que, para muchas de estas personas, el hecho de entrar en contacto con esta hipótesis supuso descubrir la existencia de grandes misterios, que ni siquiera sospechaban que podían estar ahí. 
Nadie puede plantearse cómo los antiguos pudieron construir determinadas maravillas megalíticas si no sabe que éstas existen, o no se ha dado cuenta de que hay algo tan difícil de explicar en ellas. Däniken vió germinar y crecer su teoría entre las grietas del conocimiento oficial, y muchos tratan desde el mismo de buscar explicaciones para salir del paso y evitar darle la razón a toda costa. Antes que rebatirlos, personalmente me resulta curioso que parezca más plausible la idea de una humanidad asistida en el pasado por inteligencias extraterrestres, que la de una humanidad presente que haya perdido facultades con el devenir de los años. Pero algo más  llama mi atención.

Auque en ocasiones se exagera un poco al respecto, el hecho es que existen realmente muchas cosas que no nos podemos explicar. Sin embargo, da la impresión de que tal como esa puerta a los Grandes Misterios se abre, alguien se apresura rápidamente a empujarla de un golpe con una respuesta precipitada, si es que no la tiene preparada de antemano como una especie de medida de seguridad. No importa demasiado si esa respuesta es una simplificación cientificista -que no científica-, o si lleva el nombre de una supuesta raza alienígena o de un antiguo Dios o Diosa, si zanja el tema con  ángeles, demonios o genios: Aquí, en este punto, se acaba el Misterio, y se vuelve a la creencia, como a la vieja caverna de la que habló Platón. 

Mucho de lo que se dice y escribe sobre los Misterios es similar a una de esas caricaturas en las que un humano tembloroso intenta apaciguar a un león hablándole como si fuera un gatito. El Misterio es molesto porque viene a recordarnos que no sabemos demasiado, y lo que sabemos puede esfumarse de un momento a otro. El Misterio puede ser terrorífico porque nos hace comprender que, de hecho, no entendemos casi nada, y que en esto estamos tan solos...  nos sobreviene un extraño vértigo, y queremos pensar rápidamente en otra cosa. Por ejemplo una respuesta repentina que nos ayude a cerrar esa maldita puerta a la que acabamos de asomarnos. 

En una ocasión, en clase de primaria, nuestra profesora  dio a cada alumno una pequeña caja, y nos pidió que, sin abrirla, tratáramos de deducir qué objeto contenía. Durante un buen rato, estuvimos calculando su peso, sus posibles medidas, tratando de deducir qué era agitando las cajas y escuchando a qué sonaba aquello. Lo anotamos todo en un papel, y luego compartimos impresiones con nuestros compañeros, hasta llegar a un consenso, anunciando una hipótesis final. Todos estábamos seguros de que, al finalizar la clase, nuestras cajas se abrirían y podríamos comprobar si habíamos "acertado" la respuesta, pero las cajas fueron retiradas sin que pudiéramos comprobar nada. 
Se nos dijo, sin embargo, que así es como la ciencia funciona: te acercas en la medida de lo posible con las herramientas que tienes al alcance, pero no siempre puedes comprobar si la respuesta que planteas, aún cuando sea formalmente correcta, es la que corresponde a lo que allí se encierra.

Si tuviera un grupo de brujos en formación a mi cargo, no dudaría de hacer este experimento con ellos, porque creo que si tenemos algo en común las brujas y los científicos es que para ser realmente buenos en el camino que elegimos, tenemos que aprender a vivir y a dormir con esa "maldita" puerta al menos entreabierta, sin esgrimir en nuestra defensa un puñado de creencias, aún cuando lo que sospechemos que pueda encontrarse al otro lado nos desagrade, o incluso nos dé miedo. Al fin y al cabo siempre será  mejor vivir enfrentando un miedo auténtico que remita a lo profundo de nuestra existencia, que dejarnos rodear por un sinfín de temores mezquinos, nacidos de una humanidad estancada en la zona de confort.

Volviendo ahora a esa la necesidad acuciante del saber, podemos entenderla como un llamado, como el mecanismo que hace que salgamos a buscar esas respuestas tan codiciadas. El hambre de conocimiento puede ser un verdadero mal, no por el hecho de hacernos salir en su búsqueda, sino porque si nos permitimos estar demasiado hambrientos corremos el riesgo de  empezar a perder el sentido común y abalanzarnos sobre lo primero que pase por delante y que nos parezca comestible. Puede que se trate en realidad de algo venenoso, o que incluso siendo alimento de calidad nuestros cuerpos no estén preparados para digerirlo y, por lo tanto, nos haga daño. Puede dejarnos fuera de juego por una temporada, o por siempre, y  aunque creo que a todos nos ha pasado alguna vez y hemos sobrevivido, deberíamos aprender algo de la experiencia. 
También puede suceder que, estando demasiado "hambrientos", alguien venga a ofrecernos sus respuestas como quien marea a un perro a su antojo haciendo pasar un pedazo de carne frente a sus ojos. Si el truco de la zanahoria y el asno empieza a funcionar también con nosotros, está claro que en vez de acercarnos al conocimiento nos estamos alejando cada vez más de él. 

El conocimiento no es sólo saber, no se trata de acumular datos ni siquiera de ordenarlos y enlazarlos en un discurso primoroso, ni tampoco de aprender un puñado de trucos y maneras impresionantes para sacar ventaja de los demás. Conocimiento es, en cierto modo, algo así como lo que nos capacita para movernos libremente entre todo aquello que se nos pone delante. Sospecho que se obtiene al estar dispuestos, al menos, a prestar atención a esto de estar vivo.

Mientras pensaba en esto me acordé nuevamente de Rilke, y parte de la respuesta que, a principios del pasado siglo, daba al joven  Kappus cuando éste le interrogaba acerca de si debía dedicarse a la escritura, fragmento que yo aconsejaría a cualquiera que esté iniciando el camino, pero también a muchos de los que llevan un rato en él :
Por ser usted tan joven, estimado señor, y por hallarse tan lejos aún de todo comienzo, yo querría rogarle, como mejor sepa hacerlo, que tenga paciencia frente a todo cuanto en su corazón no esté todavía resuelto. Y procure encariñarse con las preguntas mismas, como si fuesen habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma muy extraño. No busque de momento las respuestas que necesita. No le pueden ser dadas, porque usted no sabría vivirlas aún -y se trata precisamente de vivirlo todo. Viva usted ahora sus preguntas. Tal vez, sin advertirlo siquiera, llegue así a internarse poco a poco en la respuesta anhelada y, en algún día lejano, se encuentre con que ya la está viviendo también. Quizás lleve usted en sí la facultad de crear y de plasmar, que es un modo de vivir privilegiadamente feliz y puro. Edúquese a sí mismo para esto, pero acoja cuanto venga luego, con suma confianza. Y siempre que ello proceda de su propia voluntad o de algún hondo menester, écheselo a cuestas sin renegar de nada.
Cartas a un joven poeta,  Rainer María Rilke.

Quiero pensar que en gran medida los caminos del paganismo actual conservan al menos la posibilidad de esta conexión íntima, personal e intransferible con los Misterios que, tal como las respuestas que anhelamos, más que ser desvelados, deberían ser vividos tal como son, con toda su fuerza, cuando llegue el momento en el que estemos preparados para ello, es decir, en que podamos aguantar la sacudida que van a suponer. 

Obviamente, todos tenemos nuestras creencias, del mismo modo que tenemos nuestra versión personal de la realidad, simplemente... se trata de tener una mínima conciencia de su relatividad. Ciertamente, en ocasiones el Misterio puede ser incómodo e incluso terrorífico, pero no es difícil acostumbrarse a su presencia en nuestras vidas, que llega a ser un pozo que nos trae el agua de las raíces.

Aprendemos que podemos resolver bastantes cosas aún cuándo no tengamos toda la información al respecto, y en lugar de actuar ciegamente como si creyéramos saber todo lo que se puede saber, actuamos con la prudencia de quien sabe que tal vez algo se le escapa, pero igual debe moverse. La noción del Misterio nos enseña también a no precipitarnos en nuestros juicios y conclusiones, a desarrollar la paciencia necesaria y conservar la claridad mental, a pesar de las punzadas de nuestra curiosidad.  E incluso, como la conciencia de la propia muerte, nos ayuda a situarnos en el momento presente y darle el valor que en justicia merece. 

Pero tal vez su mayor enseñanza es que uno puede asomarse a un abismo infinito, y enfrentarlo sólo, simplemente mirándose al espejo; y creo sinceramente que ningún brujo debería conformarse con menos.